DE LA REDACCIÓN DE EL LITORAL
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Como cada año, la Universidad Nacional del Litoral convoca a un director para que lleve a cabo la puesta de la Comedia Universitaria y elija su elenco y equipo de trabajo. En 2008, Lito Senkman fue el encargado de llevar adelante esta puesta sobre un ácido retrato a la familia argentina.
La Comedia Universitaria 2008 repone la obra “Una tragedia argentina”, de Daniel Dalmaroni, con funciones todos los sábados de marzo a las 22 en el Foro Cultural, 9 de Julio 2150.
Bajo la dirección de Senkman, el grupo presenta la historia de una familia tipo, tan “tipo” que espanta. Primero, como por casualidad, el dueño de casa descubre que su hermano, un solterón empedernido, está mirando algo; le pregunta qué mira y aquél, sin ningún pudor, responde: “el culo de Susana”, su cuñada. Desde el comienzo, la historia abre distintas ventanitas que, a la manera “arltiana”, nos van revelando que esa familia de clase media conforma una truculenta corte de los milagros.
Daniel Dalmaroni, con el cuidado de un ajedrecista alucinado, mueve las piezas hasta hacer estallar el tablero de la realidad. Dice Jorge Monteleone: “en Dalmaroni lo habitual encubre lo ominoso, lo extraño, lo siniestro”. Esta trágica familia es interpretada por Raúl Kreig como Hugo (el padre), Raúl Eusebi como su hermano Mario, Silvana Montemurri es la observada Susana y esposa de Hugo y madre de Roy y Vietnam, encarnados por Lucas Ranzani y Vanina Monasterolo.
La verdad atragantada
El texto fue escogido por el director por su temática, su estructura, y también por el tipo de narración que presenta. Lo que diferencia esta obra, definida por Senkman como “de actores”, es que se inicia exponiendo de manera casi brutal un conflicto que, como un dibujo de fichas de dominó, desencadena una serie de reacciones que van develando los caminos laberínticos de las negaciones de una familia de clase media.
En este juego de espejos que propone Dalmaroni a través de la puesta de Senkman, la risa expone lo oculto, la verdad atragantada, y ofrece un relato de lo siniestro que provoca un humor negro, de incomodidad.
El crítico Roberto Schneider consignó, en una nota publicada en este medio, que la obra “es una lúcida, cercana, a veces trágica y a veces risible radiografía de la familia argentina que se aprecia en la escena, mostrando la pasión amorosa y sexual, la competencia entre mujeres y la tortuosa relación entre padres e hijos, el acomodamiento y la rutina pero, sobre todo, los modos particulares de ser y hacerse familia de los argentinos. En el transcurso de la historia, el autor ingresa al interior de esa familia para sacar a luz los conflictos que la cruzan, sin abusar del dramatismo y por momentos con un piadoso manto de ternura que de algún modo la absuelve de crímenes y pecados”.